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domingo, 14 de mayo de 2017


EN FAMILIA

Donde nos conocemos a fondo,
y nos queremos como mejor sabemos.
Donde la casa es historia, hogar y memoria,
y la puerta está abierta.
Donde se dicen las cosas más claras.
Donde tienes tu raíz y tu entraña,
donde te quitas el maquillaje
y te pones las zapatillas.
Pero también donde nos tenemos
sin apresarnos,
que habrá que volar o ya volamos del nido un día.
Donde no siempre pensamos igual,
creemos de distintos modos, y soñamos diferente
porque corre la misma sangre pero por diferentes corazones.
Donde a veces hay silencios difíciles,
palabras pendientes,
donde el amor es asimétrico,
porque hay quien da todo
y hay quien exige de más
y agradece de menos.
Nuestras familias,
la que nos dio la vida
o la que formamos...
es el lugar en donde tenemos que aprender:
a callar,
a ayudar,
a amar y perdonar,
a abrazar,
a luchar y seguir,
a enojarte y desenojarte,
a caerte y levantarte,
a consolar y dejarte consolar....
a llorar
y a secar lágrimas ajenas, a romper y reparar,
a rezar y suplicar...
Tu familia es sagrada... Aprende a disfrutarla
y a valorarla.
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